"Hany Abu-Assad no es panfletario ni maniqueo. Es realista y amargo. Hace creíble la interpretación de actores que no parecen profesionales. Te contagian el malestar, el desasosiego y la incertidumbre de los personajes. La realidad debe de ser muy parecida a lo que describe este interesante director."
— Carlos Boyero de El País