"No és estrany, doncs, que aquest fràgil i delicadíssim film sembli el seu contraplà, oferint el punt de vista d’una nena que contempla la dissolució del matrimoni dels seus pares al mateix temps que intenta adaptar-se a la idea d’instal·lar-se al Japó i deixar enrere la seva amiga Nina. La naturalitat de les actrius infantils, en especial de Noë Sampy, ens pot recordar el millor del cinema de Truffaut, però l’inesperat desviament fantàstic de la magnífica i enlluernadora escena del bosc, amb Yuki convertida en Chihiro sense animals fantàstics, ens fa pensar en la sensibilitat de Hayao Miyazaki."
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Sergi Sánchez
de
Time Out
"El director japonés Nobuhiro Suwa ha realizado a medias con el actor francés Hippolyte Girardot una película en la que varía la óptica respecto al tema esencial en su obra, la ruptura de la pareja. (...) El resultado es un filme atento, precioso, que no esconde la tragedia, pero la vierte en pantalla con gran delicadeza.
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Quim Casas
de
El Periódico
""Yuki y Nina" se presenta como una mezcla de virtudes realistas y diemsniones fantásticas en torno a la descomposición de la relación de pareja, tema obsesivo de Suwa, y como esta situación afecta a los hijos pequeños, incapaces de comprender amparándose en su propia realidad."
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Quim Casas
de
Dirigido por
"No es una obra maestra, pero sí una obra tierna, poética, acogedora y profudamente humana.(...) La primera parte del filme describe las vidas de Yuki y Nina con serenidad típicamente japonesa: las niñas dibujando la carta de amor que debería reconciliar a los padres de Yuki o esta comiendo con ellos, en un plano fijo de intenso sabor a Ozu, son grandes escenas. El tramo final en el bosque, sin embargo, una idea al parecer más de Girardot que de Suwa, descoloca: desintegra el realismo, juega con el tiempo y el espacio y tiene un aire de cuento de hadas muy pronunciado. Pero permanece en él esa sensibidad que da al conjunto de la película su tono, su personalidad.
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Jordi Batlle Caminal
de
La Vanguardia
"La pérdida en el bosque, entendida tanto como una experiencia mágica como de transformación, nos recuerda inevitablemente al cine de Naomi Kawase, en el que las fuerzas de la naturaleza forman parte intrínseca de la trayectoria vital de los personajes, mientras que la incursión del elemento fantástico en un mundo infantil en crisis, ante la imposibilidad de adecuarse a la real, nos lleva al cine de Hayao Miyazaki y, sobre todo, "Mi vecino Totoro"."
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Eulàlia Iglesias
de
Cahiers du Cinema