"Haneke, a por la segunda palma. Obra maestra, retrata el ocaso de una pareja anciana. (...) Es imposible salir indemne de ver «Amour». La desnudez de su planteamiento pone las cartas sobre la mesa sin falsas coartadas. Trintignant y Riva están más allá de la entrega: no pueden existir dos actores que se comprometan más con sus personajes. Y es el compromiso con la vida, manifestado a través de los sacrificados gestos del amor, el verdadero tema de la película. Podría parecer que «Amour» trata de la decrepitud, la pérdida y la muerte, pero, en realidad, su título no engaña, y de lo que habla es de lo grande que puede llegar a ser un acto de amor. Haneke es implacable, por supuesto, y no nos ahorra ni uno solo de los gritos de dolor de Anne, y tampoco de la estoica paciencia de su marido, que le ha prometido que nunca la ingresará en un asilo. Entre esas cuatro paredes la vida de un hombre acaricia, protege, preserva la vida de la mujer a la que ama, y esa caricia, que también es una bofetada, se materializa en esta obra maestra absoluta, que ha elevado de golpe el tibio nivel de la sección oficial de este año."
—
Sergi Sánchez
de
La Razón